The Doubtful Asphodel

“Secreteándose, Gitanita y Zito se consideran en las orillitas de la realidad.—«Hoy está tan bonito, ¿verdad? Todos, todos, tan bien, nosotros alegres… Me gusta este tiempo…» Y: —«A mí también, Zito. ¿Vas a volver siempre aquí, muchas veces?» Y:—«Sí Dios quiere, vendré…» Y: —«Zito, ¿eres capáz de hacer como el Audaz Navegante? ¿Ir a descubrir los otros lugares?» Y: —«Él fue porque los otros lugares son aún más bonitos, ¿quién sabe?…» Y ellos dos, así, se dijeron cosas grandes en palabras pequeñas, tú a mí, me a ti, y tanto. Con todo, y felices, alguna otra cosa en ellos se agitaba, confusa —así rosa-amor-espinos-saudade.”

Joao Guimaraes Rosa, “La partida del audaz navegante”, en Primeras Historias. Traducción de Virginia Fagnani Wey.

dicese:

Muerte
s. f. La division y separacion del cuerpo y alma en el compuesto humano; o el fin de la vida, o cessacion del movimiento de los espiritus y de la sangre en los brutos.
Diccionario de Autoridades (1734)
Dibujo de Andreas Vesalius, De corporis humani fabrica (1543)

dicese:

Muerte

s. f. La division y separacion del cuerpo y alma en el compuesto humano; o el fin de la vida, o cessacion del movimiento de los espiritus y de la sangre en los brutos.

Diccionario de Autoridades (1734)

Dibujo de Andreas Vesalius, De corporis humani fabrica (1543)

Romy Schneider en L’enfer, la película de Clouzot que nunca fue.

pleasurezine:

On the death of Boris Vian:
“Ten minutes into the film [of his novel J’irai cracher sur vos tombes], he reportedly stood up and yelled, ‘These guys are supposed to be American? My ass!” …[before] he collapsed back into his seat and died of a heart attack en route to the hospital.” 

pleasurezine:

On the death of Boris Vian:

“Ten minutes into the film [of his novel J’irai cracher sur vos tombes], he reportedly stood up and yelled, ‘These guys are supposed to be American? My ass!” …[before] he collapsed back into his seat and died of a heart attack en route to the hospital.” 

«…hemos visto al Presidente
hablar por televisión.
Yo lo vi en una ocasión,
ya casi de madrugada;
del pueblo no dijo nada;
dijo que habían “unos locos”
que son malos pero pocos,
y “se la tienen jurada”.
Nunca ha hablado de nosotros,
sino de la “subversión”;
no dice nada del peón,
del “medianero” tampoco;
él piensa que con la foto
que le publican los diarios
se asustan los adversarios,
el obrero, el estudiante,
que la gente es ignorante
y que él es un visionario»

Loquísima adaptación (?) de las Confesiones de un comedor de opio, con Vincent Price haciendo de Quincey. Como en toda gran película, suena un theremín de fondo.